miércoles, 25 de febrero de 2015

A MIS VEINTE Y DOCE

A mis veinte y doce llega el momento de la reflexión, y tras mirar adentro; uno mismo, también lo es de mirar hacia afuera. De echar el ojo por la ventana de un mundo absolutamente loco y que aún sigue intentando recolocar las piezas en el tablero del mundo tras la desaparición de la Unión Soviética, y del cual aun no hemos encontrado un equilibrio apropiado.

El África post descolonización se desgaja y se plaga de Estados fallidos entre unas fronteras que no existen, tribus que suplican armas a occidente para seguir arrastrándose en el fango de las arenas del Sahel, cruzándose los disparos entre hermanos. Mientras, los niños siguen llenando sus estómagos de tierra y cargando sus fusiles, esperando a que llegue el siguiente objetivo y no a que alguien venga a ponerle algo de cordura.

El septiembre pasado, por primera vez en la Historia tras la II Guerra Mundial, un señor que ocupa un puesto llamado "Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados" anunció que teníamos 60 millones de desplazados en el mundo. Un uno por ciento de la población mundial. El mismo organismo determinó y elevó la alerta de emergencia humanitaria al nivel máximo, al tres que podría ser cuatro si lo hubiera, en la República Centroafricana, en Siria, en Sudán del Sur y en Afganistán. Cuatro estados fallidos. Cuatro estados en los que la intervención de las potencias colonizadoras no ha hecho más que hundir en la miseria más absoluta a sus habitantes. Diez millones de desplazados entre los cuatro conflictos. Y estamos ahí, sosteniendo un sistema de instituciones internacionales que lo único capaz de hacer es seguir vendiendo armas, para que éstos continúen matándose hasta que no quede ninguno.

Y luego Europa; siempre la vieja Europa. Incapaz de todo punto de fijar de una vez para siempre sus frontera; descomponiéndose a pedazos y redibujando las fronteras del vetusto continente. Hoy es Ucrania, en el tablero donde Putín ha sabido colocar al viejo Imperio Ruso a las puertas de la Unión Europea, que tras la caída del muro se ha preocupado poco  tirando a nada de su situación geopolítica más allá de las consecuencias del Tratado de Maastricht. Los pseudo líderes europeos, con Ollande como legítimo heredero de Leon Blumm y Angela Merkel como legal representante de la Troika, intentan parar los pies de las pretensiones del nuevo pequeño Zar ruso. Pongo la más grande de las dudas para que lo consigan.

Y en lo que en la vieja Europa nos preocupamos por si Grecia rompe con esa unión económica y monetaria abocada al fracaso, el centro económico mundial de los grandes poderes se traslado hacia Asia, donde China y Rusia quizá echen un all-in a americanos y europeos, que siguen sin saber qué música suena en la fiesta. Se quedaron pensando que la historia había terminado con la caída del muro; pobres, que le hicieron caso a las predicciones un nostradamus llamado Fukuyama.

Y mientras creemos que hemos de forjar una macro alianza frente al Islam, intentamos dar sentido a una de esas grandes locuras que habitan esta pequeña porción. El Estado Islámico está haciendo saltar por los aires a occidente y con una cruentísima virulencia decapitando civiles, cristianos y periodistas. Falsa violencia que hace arrodillar a la NATO, y mirar llena de dudas incluso hacia potencias no aliadas para responder frente al no saben qué; solo que tienen miedo; miedo que se escurre entre los centros del poder de la City y de Wall Street, hacia no se sabe muy bien dónde.

Y ahí está 2015, año que no será fácil llenar los días de cordura ni de miseria humana. Para seguir describiendo una situación geopolítica mundial que sea únicamente capaz de conseguir que los que habitamos vivamos mejor cada día, intentando dejar esto un poquito mejor a cómo lo encontramos el día que llegamos. Para que no sigamos construyendo aberrantes muros que separen y destruyan vidas día a día. Para que seamos capaces de dejar al menos un refugiado menos en nuestras retinas. Pues eso.

lunes, 9 de febrero de 2015

¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN? GENERACIÓN ENCONTRADA.

Nuestra Constitución de 1978 prevé en su art. 20 que la libertad de expresión es algo así como "el reconocimiento y la expresión del derecho a  expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción; y a comunicar y recibir libremente información veraz¨. La Declaración Universal de los derechos humanos establece en su art. 19 que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión...¨.

Pero quizá este concepto de libertad de expresión, como derecho subjetivo sea demasiado rígido, apto para liberales, para constitucionalistas, o incluso para afiliados al casi extinto PSOE. Prefiero darle al mismo una "vuelta de tuerka" -quiño, guiño-. El derecho a la libertad de expresión aparece ya reconocida en las primeras codificaciones decimonónicas, como La Pepa de 1812, y así poco a poco fue asentándose en el derecho comparado. Pero fue entonces cuando en ese convulso S.XIX, junto con las revoluciones burguesas y el movimiento obrero, sobre todo, hacen que el reconocimiento de estos derechos no sean suficientes. ¿Para qué quiere un humilde obrero de Manchester, de Madrid o de Lyon tener libertad de expresión cuando no puede llevarse un pedazo de pan a la boca? ¿Cuándo va hacer ejercicio de su libertad de expresión si trabaja 16 horas al día durante 7 días a la semana? Para sentirse personas plenamente reconocidas y capaces. Ahora, no sé muy bien para qué. Y ojo, que camino de ello vamos, aunque sea otro tema.

Poco a poco fuimos capaces de reconocer perfectamente qué es la libertad de expresión, y tras las experiencias totalitarias del S.XX, hoy al menos podemos relacionarlo perfectamente con el concepto europeo. Alardeamos de ello, incluso. En ocasiones se nos llena la boca de libertades lanzadas al vacío. Vacío de un paraíso liberal que hunde en la miseria la igualdad y la justicia social y todas aquellas herramientas previstas para conseguirlas.

Pero hablemos claro de una vez, después de todas estas líneas la libertad de expresión que acompaña a las democracias occidentales actuales tiene una calidad bastante baja. Más aún en nuestra querida España, donde los últimos años no hemos dejado de destituir directores de medios de comunicación porque dan noticias contrarias al poder - Pedro Jota-, publican portadas degradantes para la Corona - El Jueves- o son quasi revolucionarios -Javier Crudo-. Los grandes centros de poder compran y venden las noticias a su antojo, y se amparan en las normas del mercado: pagamos, tenemos derecho a ello; son libres para decir no.

 Las últimas semanas claro ejemplo hemos tenido con Grecia. Los medios de comunicación y la Troika contando la película que les interesa y echando a rodar su aparato de comunicación y la gran desgracia que ocurrirá en Grecia: la ruina y el corralito. Y contamos lo que consideremos oportuno porque tenemos libertad de expresión. Sí, efectivamente, yo tengo una gran libertad de expresión para escribir estas líneas desde este ínfimo portal. Pero quién manda manda, y quién sostiene el verdadero Poder, y dice cómo son las noticias en España decide comprarlas; y así lo dijo Botín -hija- la semana pasada. No hay más. Mando yo y compro las siete portadas de los siete medios de comunicación nacionales escritos que hay en este país, El Mundo, La Razón, ABC, El País, 20 Minutos, La Vanguardia y El Periódico. Así, porque yo lo valgo. Porque los siete medios fueron libres de colocar El super producto del Santander en sus portadas; ahora, si no lo hacían, no hay dinero, y ya saben quién paga, y por ende, quién manda: el mismo que sostiene la libertad de expresión. O que la teledirige a su antojo, en busca de la opinión única. Pero libre, eso sí. Hasta la libertad absoluta. Viva uno de los pilares fundamentales de cualquier Estado de derecho. VIVA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

lunes, 26 de enero de 2015

DE ATENAS A MADRID Y TIRO PORQUE ME TOCA: SYRIZA PODEMOS

Siempre he creído que la vida es juego. Como la Oca. Que es un juego absolutamente maravilloso del que todos somos partícipes. Queramos o no; nadie pregunta. Una especie de teatro, un role-playing, descabezado en el que siempre ganan los mismos. A base de una mayoría sumisa que consume vorazmente productos cada vez más putrefactos, pero que vivimos de manera sumamente feliz. O al menos eso creemos. La lucha de clases, o algo así.

Estos días hace un año del nacimiento de la inscripción de ese partido político que ha roto todos los esquemas de la tradicional manera de hacer política, que implementamos en la democracia española tras 1975. Y Podemos ha sabido leer a la perfección dos aspectos fundamentales, para que, en doce meses, pueda haberse convertido en alternativa al hegemónico poder del PPSOE. Por un lado introducir herramientas de participación ciudadana en el día a día de los Partidos Piliticos, tal y como reza nuestra Constitución, en su art. 6 "su estructura y funcionamiento interno han de ser democráticos", aspecto profundamente guardado en los cajones de la transición desde la legalización del PCE, allá por la Semana Santa de 1977. Han acercado el partido a la gente, se han quitado la corbata y usan pulseras de cuero, camisas por fuera y el general secretario lleva coleta y tiene novia. Podíamos ser cualquiera. Y este aspecto, como bien dicen no es de izquierdas ni de derechas, y ha de convertirse en un elemento de carácter preceptivo para cualquier partido. Esto por un lado. 

En segundo lugar Podemos ha sido capaz de leer la situación política como nadie. Al fin y al cabo no dejan de ser un grupo de jóvenes politólogos que no han hecho otra cosa en su vida que eso, estudiar comportamientos políticos. Se han remangado sus camisas, colocado las botas y dispuestos a entrar en faena. Y me explico. Haciendo un análisis de la situación socio-política que atraviesa España ( lo que viene siendo cuadro DAFO más menos) no hace falta ser el mayor erudito de los politólogos para saber cómo se informa el españolito de a pie: a través de la puta tele. Pues bien, qué tenemos que hacer? estar hasta en la sopa y pelearnos, y zafarnos, e insultar, y reírnos del adversario político. Aunque tampoco es muy difícil si a quienes te colocan en frente son a dos de los periodistas más relevantes de la derecha mediática: Inda y Marhuenda. Si Larra levantara la cabeza... Este modelo puede ser -y creo que lo es- profundamente zafio y cutre, pero es jugar a ganar con las herramientas que nos ha propiciado el propio sistema. No nos gustan, pero son las que hay, y con las que tenemos que jugar si queremos cambiar esto. Las herramientas de adoctrinamiento que han convertido a un chulapa de tres al cuarto como Cristiano Ronaldo en un ídolo de masas; o a Belen Esteban ser una de las personas mas queridas de España. Las normas son como para vomitar del bochorno, y el fiel reflejo de una sociedad ruin, mezquina y que carece por completo de valores indispensables para que una sociedad progrese. Ahora son las que hay, y dudo muy mucho que a Pablo Iglesias le vuelva loco la idea de batirse en duelo dialéctico con don Pantunflo -que así bautizó Angel gonzalez Ucelay a Inda cuando el personaje dirigía Marca- pero son las normas que lo han metido ahí; y pueden ser las normas que lo conviertan en Presidente del Gobierno. Y cuando ganen, veran si quieren o pueden o les interesa cambiarlas. Quizá entonces no. 

Y en medio de todo este panorama en Grecia va y gana Syriza. Y esto es bueno o malo para podemos? Pues sinceramente ni repajolera idea. Y depende, que diría Rajoy. Puede convertirse en un órdago o un all-in en las narices de Merkel, del del BCE y del FMI, o puede que estén jugando de farol y todo para cambiar un partido socialdemócrata por otro.  Y todo vuelve. Y nada cambia. Misma historia de siempre. Y como decía el clásico todo está inventado; y de la nada nada sale; por tanto nada vuelve. Y quizá vengamos a quitarle la razón a Fukuyama, y a la Historia aun le quede algún capítulo por escribir.

jueves, 30 de octubre de 2014

DE CÓMO LA CASTA SOMOS TODOS.

"Oligarquía y caciquismo como forma de gobierno en España". ¿Recuerda algo? Pues es el título de un ensayo de Joaquín Costa, que fue presentado en el círculo de la Unión mercantil de Madrid. Un tres de enero de 1903. Hace de aquello casi 112 años y cualquier erudito de la España de hoy podría reafirmar, y suscribir aquellas líneas del maestro del regeneracionismo. Y que casualmente he terminado de leerlo en estos días. Ya en los albores del S. XX existía regeneracionismo, un régimen que se deshacía a pasos agigantados según desaparecían los últimos resquicios de un imperio en el que no se ponía el sol; un sistema de alternancia de partidos - Cánvoas Vs. Sagasta- y una monarquía absoluta-mente- inane y que no podía liderar los cambios necesarios que pedía una sociedad que, como siempre, en nuestra historia, iba por delante de nuestros gobernantes.

La historia se repite y todo vuelve. Todo vuelve porque quizá nunca se haya marchado a ningún lado; y nuestra historia probablemente siempre haya sido la misma, desde la Leyenda negra, que data de los años de Felipe II, hasta hoy día con la operación Púnica y el Sr. Granados y el PPSOE a la cabeza. A la cabeza de un sistema que se descompone por la punta del iceberg. Solo se descabeza, nada más que eso. No puede ocurrir nada más porque si profundizamos terminamos en nosotros mismos; y me explico. La clase política que tenemos no es más que el fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, y vivimos en una sociedad profundamente hipócrita, amarillista y desprovista del un sentido de la responsabilidad de lo público, más preocupada por ver y saber qué es lo que hace el de al lado que por uno mismo.

Como dijo una infame ministra de -in-cultura, hace no demasiados años, "lo público no es de nadie" y no es un atrevimiento de una persona que es incapaz de juntar dos frases subordinadas, que también, sino la materialización de hacer constancia pública de algo que en España es vox populi. Derrochamos y nos aprovechamos de aquello que no consideramos nuestro por ser de todos. Así es.

O el caso contrario, si me lo puedo quedar yo, ¿para qué se lo voy a dar a los políticos para que gestionen mi dinero? ¿Por qué voy a pagar yo esos impuestos? ¿Para sigan malgastándolo, para que se lo gasten en putas, cocaína, comidas y coches de lujo? Para eso que se quede en mi bolsillo; no lo declaro y aquí paz y después gloria. Argumento profundamente liberal, cierto, y eso es lo que debió pensar el Sr. Francisco Granados, ex secretario general del PP liberal de Madrid, de Esperanza Aguirre, que ya pidió perdón, como hacían los nobles en el medievo antes de morir: pedían perdón por sus atropellos, daban una limosna a la iglesia y ya se habían ganado el cielo. Amén. Según un estudio de los técnicos de hacienda se calcula que en España tenemos una cuarta parte de nuestro producto interior bruto en economía sumergida, es decir, unos 250.000 millones de euros. Con éstos las arcas públicas dejan de recaudar entre 50.000 y 60.000 millones de euros. Lo que supone tres veces el rescate de Bankia, o seis veces los recortes del Estado en sanidad o educación. Sí. ¿A que es mucho dinero? Pues así todos los años.

Y seguro que todos nosotros tenemos algún defraudador cerca, o nosotros mismos que no hemos pagado el iva de una factura, hemos aumentado nuestra deducción por alquiler, hemos cobrado en b algún servicio (cualificado o no, médico, profesor o transportista), que nos sale mejor así; al que paga le sale mejor y el que recibe también prefiere guardarse el dinero en el bolsillo b de su pantalón. Somos una sociedad de miserables y nuestros políticos, por ende, también lo son. Ellos no dejan de pagar veinte euros de iva, o se guardan el dinero de una consulta en su bolsillo. Ellos se aprovechan de lo que tienen a mano, que son miles de millones de euros de todos los españoles, y total, por quitar de aquí y de allí algún que otro milloncejo no se va a notar. Y seguramente así sea. Además hemos de tener muy presente que el nivel intelectual de éstos, y por tanto sus capacidades de gestión, tampoco es que sean las más altas. El más tonto hace relojes y el sistema de promoción de nuestros políticos hace que los más ruines, los más mediocres, pero eso sí, los más pelotas y más fieles, hasta que el líder -sea cual sea- diga lo contrario ahí estarán.

Y esta es la sociedad que tenemos en 2014, más que nos pese, que no es otra que la que describía Joaquín Costa ya hacia 1903. Han cambiado muchas cosas, las más importante es que a pesar de todo España ha sido capaz de subirse al tren de la historia. Supongo que será a base de pagar impuestos día tras día y de una clase media completamente asfixiada,  pero en lo que le mantengan sus chiringuitos, su fútbol, sus tertulias, ahí seguiremos, en la banalidad absoluta hasta la derrota final.Y que las supuestas medidas de regeneración democrática están muy bien, pero que una buena casa se empieza a construir desde los cimientos, y que somos todos nosotros los que en el día a día hemos de dar el ejemplo que reclamamos para nuestra clase política, que entonces ellos sí que estarán acorralados. Pero hasta que no empecemos por abajo... pues vendrán otros, y parece que van a llevar coleta y pulseras de cuero, salvo que El PPSOE se dé prisa en darse cuenta de que le van a comer el pastel. Vamos, que está en juego el chiringuito, señores.

miércoles, 8 de octubre de 2014

DEL ÉBOLA Y DE UN PERIODISMO INFAME

A día de hoy las cifras de fallecidos gracias al virus del ébola son confusas, aunque la mayor parte de expertos y contadores internacionales hablan de unos tres mil trescientos. Quizás algunos más; seguro. Y exactamente ésa cifra en África. Todos contagiados en África. Todos negritos africanos o misioneros que prestaban allí su ayuda. Hasta antes de ayer. Los últimos días, por lo que parece, una auxiliar de enfermería española, que trabaja en el hospital Carlos III se ha contagiado con el mencionado virus cuando asistía a un misionero español que había sido repatriado para venir a morir a España.

Hasta ahí podemos leer y poco mas seria lo reseñable si no tuviéramos la basura de medios de comunicación que tenemos que soportar. Únicamente a la altura de una sociedad que es absolutamente incapaz de discernir entre la noticia y el amarillismo; entre el morbo y los datos objetivos; entre el cotilleo de vecinos y los datos meramente científicos. Es lo que demandamos y eso es la economía de mercado, no importa la calidad de la información. Nos sometemos a la dictadura de un modelo de hacer periodismo que ha exportado la prensa del corazón a todas las áreas posibles de nuestra sociedad. Y lo peor es que nosotros lo hemos comprado.

Con la caída del muro de Berlín cayó todo. Los grandes medios compraron y absorbieron los más pequeños, que no suponía solo eso, si no comprar la libertad del periodista que escribía y contaba aquello que le venia en gana. Algo que venia conociéndose como la libertad de expresion, tan ausente en la comunicación moderna. Entendida como la libertad del periodista respecto del gran medio.

Eso sí, hoy queda un pequeño reducto de galos, que se acoge a nuevas formas de hacer, ahora sí, PERIODISMO, informar de manera libre e independiente; sin la sumisión clásica a la de aquél que pone el dinero. Qué manera más vil. Ahí esta la República independiente de la radio, La Marea, Mongolia, Libero, el diario.es y un granderrimo numero de pequeños medios que sí luchan día a día por contar qué ocurre sin ser pisoteados por el poder. Manteniendo la idea que en España forjó Larra.

Así que a todos esos que se hacen llamar periodistas que sigan desinformando y creando pánico en una sociedad  absolutamente incapaz de pensar por sí misma y de entender. Que los críticos de hoy tenemos nuestro refugio en la red. Ahora, que empiecen a preguntarse qué va pasar con el pequeño Excalibur, o si la vecina con el pelo lleno de rulos de la auxiliar de enfermería ha comido lentejas o se va ir a su pueblo escapando del virus. Ya podían irse todos juntos. Al mismo pueblo. A ver la tele. Telecinco a ser posible. Todos juntos. Bien juntitos, porque si el ébola brotara con fuerza en España les buscaría a todos ellos. Les perseguría. Al menos yo así lo haría si fuera ébola. Mientras, en el África subsanariana, eso, lo mismo. Los mismos muertos  más unos pocos más que hace unos días; en lo que nosotros estábamos banalizando mientras encendíamos nuestros televisores.

lunes, 29 de septiembre de 2014

APUNTES Y REFLEXIONES DE UN VIAJE POR UN PAÍS SOCIALISTA: CUBA II.

Antes de viajar a Cuba, sin duda alguna, creía que uno de los mayores logros de la Revolución era la reforma agraria que se realizó en su día. Vacas, ovejas, tabaco, chocolate, y café, entre otros, eran un pilar sólido del socialismo en Cuba. Cuando escribo estas líneas, a 21 de septiembre, y desde el valle de Viñales no sigo pensando exactamente igual. He conversado con agricultores, ganaderos, campesinos y ex cooperativistas y en ocasiones la realidad supera las habladurías de la calle. Deporte nacional allá en España.

En 1959, año I de la Revolución, había en Cuba 1,5 vacas por cada habitante de la isla; hoy Cuba apenas llega a los 3 millones de reses, una vaca por cada tres y medio habitantes. El suministro de leche esta absolutamente regulado; y únicamente reciben su ración de leche de vaca diaria los mayores de 65 y los menores 13. El resto de personas leche en polvo, o bien comprarla fuera de las tiendas oficiales del Estado y a precio de dólar americano, muy lejos del bolsillo de cualquier cubano de a pie. Un sesenta por ciento de la población adulta, entre los 16 y 70 años, padecen un importante déficit de calcio. En los primeros años de la Revolución, bajo la dirección técnica del presidente del Banco Central de Cuba y Ministro de Industria, Ché Guevara, fueron creadas múltiples cooperativas a lo largo y ancho del país, las cuales a mitad de los años ochenta dejaron de ir funcionando paulativamente, siendo hoy prácticamente una herramienta inexistente dentro del tejido productivo cubano, salvo lo que respecta al sector agropecuario, y tampoco demasiado. Desde la salida del Ché del gobierno fue llevándose a cabo una dejadez intelecutal en la participación de éstas en la construcción del socialismo. O por ejemplo la industria del cuero vacuno, que ha desaparecido por completo, cuando en 1959 era la principal potencia exportadora de América Latina, habiendo hoy dejado de existir en su totalidad exportadora.

Un sector destacadísimo dentro de la economía cubana es el tabaco y el café, aunque su regulación es bastante diferente. En los orígines de la Revolución, según la región del Estado, se repartió una determinada cantidad de tierras a cada agricultor, a los cuales se les obligaba a sembrar un porcentaje de vianda, uno de café y otro de tabaco. El tabaco es el mejor pagado para el campesino, sin duda, pero también el más costoso y de cuya producción corresponde al Estado el 90% de los ingresos, y el 10% para el campesino; del resto de cultivos corresponde 51% para el estado y el 49% para el campesino; a cambio el Estado Revolucionario de Cuba paga a cada campesino una cantidad pseudomiserable según la aportación que éste haya realizado a las finanzas cubanas. Difícil vivir de esta manera. Se produce poco, se consume poco, y se exporta nada, salvo tabaco y azúcar. Tras haber pasado por diferentes áreas agrícolas del país poco más que éste puede ser el resultado, los campesinos viven para subsistir y pasar el día a día.

Otro de los aspectos destacados del sector primario es la escasísima industrialización del mismo. Hasta que la Unión Soviética entra en proceso de liquidación a mitad de los años ochenta, aún la isla recibía algún tipo de maquinaria procedente de los países del Este, pero esto hoy no es más que una quimera, una lejana utopía. Los cultivos en la isla apenas difieren a cómo éstos se llevaban a cabo a principios del S.XX, lo  que hacen del sector nada competitivo de cara a los mercados internacionales.

Y para terminar a modo de reflexión o evaluación, que puede hacer el gobierno cubano para profundizar eficientemente en el socialismo, en su revolución? Para mi la respuesta seria convertir a los campesinos-agricultores en los verdaderos minilatifundistas y propietarios de las tierras, de los medios de producción y de los resultados de las mismas. Para ello usaremos una herramienta que ha perdido todo su significado en la Cuba socialista, más cooperativa, menos estado -que no menos socialismo, pero si menos ineficiencia, que ha sido la culpable de la destrucción de determinados sectores de la economía cubana-. Algunos creerán que esto puede ser una privatización encubierta, pero no es así, si no más bien la adaptación de una economía socialista al sentido de progreso y mejora, que si ha de existir, ya que la desvinculación total del bienestar del ser humano - en forma de salario- respecto del resultado de su trabajo -es decir, de la producción-, lo único que ha generado es la muerte de importantes sectores económicos en diferentes regímenes  socialistas, y detrás, la del propio régimen.

domingo, 28 de septiembre de 2014

APUNTES Y REFLEXIONES DE UN VIAJE POR UN PAÍS SOCIALISTA: CUBA I.

 
 
 Cuando uno manifiesta una determinada ideología es básicamente porque la considera la mejor manera para alcanzar un equilibrio entre un nivel de progreso y un nivel de justicia social aceptable. Para ello hay muy diferentes maneras, desde la existencia de un estado intervencionista y fuerte - lo que hoy podemos llamar socialismo- hasta un estado casi inexistente dejando todo en manos del ser humano -liberalismo-. Todo cabe. En los últimos años he defendido siempre un nivel de intervención estatal importante; creo mucho en la codicia del ser humano. Y conocer más de cerca ese régimen de intervención del estado me ha llevado a elegir, entre otros motivos, Cuba como mi destino vacacional; y dando vueltas a la isla que he estado las últimas semanas. La perspectiva desde dentro siempre es diferente. Hablando, sintiendo y acercándome al cubano lo más posible, para extraer unas conclusiones puramente subjetivas en relación a unos hechos objetivos; no es más que eso. Al fin y al cabo no somos más que animales racionales: observamos, analizamos, y elegimos una opción u otra. Así que las próximas líneas no llevan más que la conclusión de unos días por una isla absolutamente maravillosa, y que, con socialismo o no, recomiendo a todo el mundo visitar. Además, como todo en la vida, no es ni blanco ni negro, todo con sus matices y claroscuros, y Cuba fuera del turismo político-social, es mucho mas que eso; es naturaleza, playas, montaña, buceo, noches -santiagueras-, música, ron, cristal, cultura, y como no, siempre buena gente.

miércoles, 2 de julio de 2014

ESPAÑA Vs. CATALUNYA. COMO LA ESCOPETA NACIONAL

A mi modesto entender cinematográfico Luis García Berlanga es el mejor director de la Historia del Cine Español. Lo que no es una opinión, si no un hecho meramente objetivo, es que es el mejor cronista de la España del S. XX. Sin duda. La Escopeta Nacional fue rodada en 1978, en los albores de una pseudodemocracia liberal burguesa que aun hoy día nos desgobierna. Un lavado de cara de lo que habían sido cuarenta años de dictadura de tres poderes fácticos: Iglesia, Ejercito y Banca; y hala, ya tenemos una democracia -no orgánica-. Todos ellos fielmente retratados y satirizados en esta obra maestra.


En 1978 España había sido capaz de forjar, tras mucho esfuerzo, una Constitución, que fue llamada de consenso, y quizá tenían algo de razón. No sé. Veníamos de un régimen dictatorial y teníamos que aunar diferentes realidades, derecha, socialistas, liberales, nacionalistas, comunistas,...; de una España que se había quebrado por la gracia de Dios hacia 1936. Quizá el resultado de toda esta amalgama fue ésta, nuestra Constitución de hoy. Y claro no era fácil, una chapuza en la organización territorial del Estado, una Constitución económica que no se cumple desde el primer día y unos principios rectores de la política social y económica que no inspiran acción alguna de las infinitas Administraciones que hemos creado en este Estado. Y cómo no, una monarquía que tuvo que ser aceptada hasta por el Partido Comunista, con el único objeto que traía la Democracia. Amén.

Y todo este retrato es el que genialmente filma Berlanga. Una Iglesia anclada en el S.XIX, interpretada por un clásico como Agustín González, que se ubica él solito por encima de lo divino y de lo humano. La familia de un Marqués, el de Leguineche, satirizada a la perfección por Luis Escobar y José Luis López Vázquez, que no dejan vicio por el camino. Y  cómo no, Jaume Canivell, industrial de porteros catalanes, que quiere aprovechar una cacería, por él pagada, en las tierras del marqués para hacer negocio en Madrid - o Madrit-.

La relación entre España y Cataluña -entendida como región, comunidad autónoma o estado independiente- lleva navegando  desde hace unos unos ciento cuarenta años, y las cosas no han cambiado tanto, la verdad. Y todo ello lo representa a las mil maravillas José Sazatornil, como Jaume Canivell, humillado y vejado hasta la saciedad por una burguesía en la más absoluta de las decadencias, y por un poder político que cambia según sopla el viento. Pero ahí está siempre el amigo catalán, fiel a sus negocios y no tanto a sus principios. Vamos que como decía Groucho, si no le gustan pues los cambio. Siempre ha sido así. Y quizá es lo que nos ha faltado en los últimos años, la compraventa de porteros no ha ido todo lo bien que querían, y claro, entonces el problema vuelve al principio: "el centralismo de los cuyons", que decía el sr. Canivell. A pesar de todo, la principal particularidad de este proceso es la izquierda, que ha aceptado el dogma nacionalista como si fuera un contrato de adhesión,  dejando olvidada la bandera y el lema de "proletarios del mundo uníos". ¿Por qué? Pues no lo sé, ni está ni se la espera. Probablemente sea el primer proceso nacionalista forjado en causas económicas y al que se abraza la izquierda autóctona amparándose en el derecho a decidir. En todo el mundo.

La política de hoy día no es más que el "yo te doy y tu me das"; luego ellos ya me darán algo cuando corresponda. Y Cataluña no ha vivido de otra manera en los últimos cuarenta años. Ahora bien, quizá haya llegado el momento de replantearnos ese pacto constitucional de 1978. Quizá merezca una reforma para ponerla al día, digo yo; que ya se ha hecho cuando ha interesado. Incluso dando un golpe de estado encubierto. Ha sido el pacto que ha servido para traernos los años de mayor estabilidad de nuestra Historia, pero hace aguas por muchos sitios y no podemos esperar a mojarnos, o se nos estropea la fiesta. Y los catalanes, como en la escopeta nacional, van a venir a vender sus porteros automáticos. No importa quién este en Moncloa o Zarzuela, ellos harán sus cuentas y reclamaran sus derechos históricos, eterna reclamación nacionalista. Hoy en 2014, con una democracia consolidada toca volver a preguntarnos algunas cosas que en 1978 no podíamos. Hoy tenemos la obligación moral y legal de encontrar de una vez por todas y para siempre cuál ha de ser el la organización territorial del Estado Español. Sin hipotecas del presente. Atémonos a un contato social que no tenga vicios. 

martes, 4 de febrero de 2014

HAITÍ, CUATRO AÑOS DESPUÉS

Han pasado ya cuatro años. Cuatro años desde aquel doce de enero de 2010. Aquél terremoto tuvo su epicentro a unos quince kilómetros de Puerto Prínicipe, la capital de de Haití; con una magnitud de 7,2 grados en la llamada escala Ritcher, y que se habría generado a unos 10 kilómetros de profundidad. Sus consecuencias en el exterior fueron devastadoras: 330.000 fallecidos, 350.000 personas heridas o mutiladas y un millón y medio de personas que no murieron directamente y que se quedaron sin hogar muriendo día a día, de enfermedades, epidemias y de pena; también de pena. Abandonados a su suerte. Abandonados hasta la muerte.


Cuatro años ya desde que los telediarios, avances radiofónicos, portadas de prensa y digitales de todo el mundo occidental nos rindiéramos a ver qué ocurría por aquellos días en Puerto Príncipe. Hoy ya no sabemos ni dónde está eso. Qué frágil tenemos la memoria; como la de los peces. Y junto a ellos también debieron venir alguna que otra ONGD, a repartir mochilas y hacerse alguna que otra foto. Por dónde vinieron también debieron marcharse. Juntos. Ambos.

Los primeros días, semanas quizá, tras el temblor, todos queríamos subirnos al carro de la colaboración, cooperación internacional y la farándula occidental. Supongo que esto nos hace sentirnos un poquito mejor cuando desde occidente nos dedicamos día tras día a explotar, expoliar recursos, colocar dictadores y fomentar guerras. Eso que tan bien se nos ha dado a lo largo de nuestra Historia. Los siguientes días la descoordinación imperaba por toda la isla, no existían bolsas ni para retirar cadáveres, quedándose durante días apilados, hacinados entre los escombros, el barro y la miseria. El cólera corría a través de la calles de Puerto Príncipe. El caos fue de tales proporciones que el dinero que dejó de tener valor; sí, el dinero. Volvió el trueque y la población pagaba a través de gasolina y agua potable.

Hoy los que continúan en Haití son las textiles americanas, como Levis, que aprovecha la carencia total y absoluta de derechos laborales, sociales y humanos para externalizar servicios. Y sorprendentemente... en Haití, ¡¡¡toma ya!!!. Parece que ellos no tenían tanta prisa como la prensa.

Y ya que en Haití no importan nada, y puestos a jugar, vamos a jugar con la alimentación de los haitianos, de los que pueden comer, claro. Monsanto, empresa americana y principal proveedor mundial de productos químicos para la agricultura - lo que son básicamente transgénicos- intentó llevar a cabo cooperación internacional a su estilo. Entonces decidió hacer un importante presente a los agricultores de Haití a base de semillas de productos transgénicas. Los principales sindicatos agrarios, que serán pobres, pero no son tontos, decidieron amablemente declinar tal invitación, lo cual no fue del agrado de Monsanto. Éstos aprovechando sus contactos con la Administración del Premio Nóbel de la Paz y con el Banco Mundial introdujeron las semillas a través de la cooperación norteamericana, es decir, a través de las ONG´s en el terreno, cargándose de esta manera la agricultura y el campo de Haití, que para un país subdesarrollado no tiene otra manera de dar de comer a sus conciudadanos.

Pero todo aquello ocurrió hace cuatro míseros años. Cuatro ya. Hoy el genialmente llamado Capitalismo del desastre, por Naomi Klein, tiene su principal paradigma en Hatí. Sí. A pesar de todo, tras la desorganización, la descoordinación, la corrupción, Haití ha podido encontrarse en un punto más o menos parecido a años anteriores al seísmo. Es de esas curiosidades que tiene la especie humana. Siempre sale de las dificultades. En los últimos seis meses se han reducido en un tercio las personas que siguen viviendo en campos de refugiados a lo largo y ancho del país. Aunque eso es porque las NN.UU. han decidido no computar 120.000 personas que viven en campos no oficiales. No les salían las cuentas sino. Una pena. Como todo. Una pena. Y así todo. Y ahora ya nadie se acuerda de Haití. Ya no salen por la tele. La prensa se había marchado hacía ya algún tiempo.

lunes, 20 de enero de 2014

APUNTES DE UN VIAJE I

Los que somos de tierra adentro podemos pasar horas mirando el mar. Akhfennir, es una pequeña localidad a las puertas del Sahara occidental, uno de esos escasísimos puntos del planeta en que se junta dos veces lo infinito. Por un lado la piedra y la arena del desierto, los camellos, las dunas y así 6.000 kilómetros hasta llegar al Mar Rojo; por otro el mar, el océano Atlántico, ese inmenso charco. Y ahí, entre medias, se extiende una pequeña localidad, de unos mil quinientos habitantes, saliendo de la nada; una avenida en las que hay poco más que unas tiendas de abalorios de todo tipo, especias, frutas, restaurantes de pescado frito y varios moteles, al más puro estilo Tarantiniano. Eso y poco más es Akhfennir.

Y aquí, paseando al atardecer de esta pequeña localidad sahariana, yo me pregunto, ¿de qué vive toda esta gente? ¿a qué se dedican? ¿pueden vivir en medio de nada en el vacío más absoluto? Lo que sí es cierto es que éste es un sitio muy particular; su emplazamiento lo hace todo. Y estos lugares me gustan mucho, me encantan.  Como me gusta casi todo lo diferente. Sus gentes se dedican a lo que todo el sahara: trabajo en el sector del pescado, en un muy discutible acuerdo de pesca con la Unión Europea y la extracción del fosfato. Así estas localidades no tienen más que dar de comer, de dormir y ver cómo pasa el tiempo por sus escasas calles. Ven pasar la vida; como pasan los camiones llenos de fosfato, arenas y pescado; como pasan los autobuses de línea; y como pasan los curiosos como yo. 

En muchos lugares del mundo me he dado cuenta que la vida no es más que eso, ver qué es lo que ocurre a su alrededor cada día, y poco más. En este desierto, el más grande del mundo, quedan ya pocos nómadas, éstos se han visto obligados por Marruecos, también, a ver pasar la vida. Pero un Pueblo nunca deja de ser un Pueblo, quieran o no quieran los Estados, y el Pueblo Saharaui, así viendo pasar la vida, día tras día, será pronto el Estado que tanto anhela. Aunque pronto quizá sean algunos años. El Estado Marroquí no ha dejado pasar tanto la vida: tiene en sus manos el sector de la pesca en el Sahara, la extracción de fosfato, la exportación de arena, el control más absoluto de todas las comunicaciones y están formando aquí el mayor parque eólico del planeta. Todo esto siempre con la inestimable ayuda de los Estados Unidos de Norteamérica, que tanto han luchado por la libertad e igualdad de los pueblos del Planeta. Ellos tampoco dejan pasar la vida, pero eso ya es otra Historia. No es esta historia.

Por la libertad del Pueblo Saharaui, por el reconocimiento oficial de un Estado para un pueblo. Viva la lucha del Frente Polisario. Viva el Sahara Libre.

martes, 17 de diciembre de 2013

DE LOS DOMINGOS POR LA TARDE

Los domingos por la tarde tienen un poco de todo. Tienen un halo diferente y maravilloso.  Me traen a la cabeza desde un cuadro de Seraut, una canción de la Cabra mecánica o unas buenas risas rememorando la noche pasada con una importante resaca. Pero, sin duda, lo más importante, para mi siempre serán recuerdos. No sé, quizá sea una virtud, eso de echar la vista atrás y tener presentes hasta los olores de determinados momentos. Otras cosas no se me quedan en la memoria; me suelo quedar con lo importante, de una u otra etapa; pero siempre recuerdos. En ese aspecto me parezco un poco a Garci, pero no mucho más, salvo en el gusto por algún que otro film. 

En mi infancia más temprana recuerdo el volver del pueblo. En esas tardes-noches en que uno llegaba prácticamente exhausto de estar jugando por la calle, se calientaba un poco a la lumbre y directo al coche, que al día siguiente había cole. En el coche, sin duda, fútbol. Seguramente "Tiempo de juego", que por aquél entonces lo dirigía José María García y que mi hermana y mi madre no se estusiasmaban demasiado con la idea, pero los varones de aquél coche luchábamos con ellas y las frecuencias para poder llegar hasta Salamanca escuchando aquél gol de Romario. 

El frío siempre ha estado presente en la idea de los domingos por la tarde. Volviendo de algún campamento, de reuniones de scout con un viejo coche empañado o pasando mucho frío en el Estadio Helmántico. Salamanca supongo que también es lo que tiene, un gélido invierno.

Una nueva adquisición de estas últimas temporadas es el bajar de la montaña. Suele hacer mucho frío, poca luz, nieve y unos buenos torreznos del pueblo de al lado esperándonos. Los bares de los pueblos son, no sé; diría el punto de encuentro mas particular que hay en los núcleos rurales. Suelen tener a los parroquianos más singulares jugando a las cartas todos los días del año. Pero en invierno esa singularidad se hace mucho más latente y se junta, en este caso, con el montañero que baja de la cumbre, al lado de una chimenea, jugando a las cartas, probablemente fumando dentro; y los otros que bajamos contando las anécdotas del camino mientras saboreamos ese primer trago de cerveza en la mejor compañía. No hace falta más.

Y volviendo a casa desde el campamento, desde la cima más alta, desde mi Salamanca o desde ese Madrid cercano ahora. El coche siempre caliente y sintonizada la radio, el medio de comunicación más cercano y sin el cual gran parte de mi formación intelectual no sería la misma. -Intelectual por decir algo.- Así que gracias a la radio por esos domingos por la tarde. Que serían domingos por la tarde, claro, pero no serían lo mismo.

martes, 10 de diciembre de 2013

GRACIAS, MADIBA.

Una de las primeras lecciones que aprendemos en la escuela es aquella que dice que los seres humanos nacemos, reproducimos y morimos. Cierto, aunque no todos lo hacemos de la misma manera; y Nelson Mandela es un claro ejemplo. Sus últimos días de vida  han sido un eterno morir, pero muy bien muerto; como aquella genial escena de "Amanece que no es poco", en la que un médico consuela al hijo del fallecido diciéndole lo bien que se está muriendo su padre. Pues eso. 

Mandela nace un 18 de julio, sí, sí, un 18 de julio, una de estas casualidades de la vida y otro día de san Federico, pero en este caso de 1918. Pertenece al Clan de los Madiba, una de las familias que componen los Xhosa y de las infinitas tribus que conforman, la que segun decía Margaret Tatcher, era la ingobernable república de Sudáfrica. Supongo que por ello dejaron al país vendido tras la descolonización. Mandela comienza a trabajar como abogado regentando el primer despacho dirigido por un negro en Sudáfrica, hacia 1953, en medio de un país comido por el odio entre blancos y negros. Donde el veinte por ciento de la población -blancos- aniquilaban y exterminaban al ochenta por ciento restante -negros, sobra decir-. Esto es lo que en los telediarios de todo el mundo hemos oído estos días como la política del aperhaid. El Aperhaid llevo a cabo la creación separada de lugares para blancos y negros, de ocio, transportes públicos, lugares de culto - ya que dios no se fija en los dólares, pero sí debía hacerlo en el color de la piel- incluso la prohibición de relaciones sociales y más aún, matrimonios. Sudáfrica sin darse cuenta se había metido el tren de la Historia y había parado en la Alemania de los años treinta. Y mientras, ahí estaba la potencia colonizadora, adalid de las libertades en el mundo entero, al igual que hoy día repartiendo lecciones magistrales de cómo invadir países para imponer regímenes democráticos. 

Madiba había entrado en política unos años antes y hacia 1960 la discriminación y exterminio social de la raza negra era brutal.  Así, Mandela se convierte en uno de los grandes líderes en la lucha contra el régimen establecido. Delatado por la CIA, es detenido y entregado al gobierno siendo acusado de terrorismo, agitación de los trabajadores y salir del país sin permiso, como todo negro de bien. Total veintisiete años, hasta febrero de 1990. 
Por aquel entonces era Presidente un tal Klerk, que acompañó a Madiba en todo el proceso democratizador del país, incluso les reconocieron su labor con un premio Nobel conjunto, algo más merecido que alguno de los últimos. Mandela venció las elecciones de 1994 y fue presidente del país hasta 1999, cuando se retiró de la política voluntariamente. 

Y así, como un líder de masas, Mandela, quien fue capaz de unir a un país que no existía, con once lenguas oficiales y cientos de tribus parloteando y usando sus costumbres como normas con rango de ley, se ha ido. Ha fallecido el pasado 5 de diciembre. Madiba nos deja el mayor legado de superación habido jamás: 27 años en prisión encerrado por ser negro y capaz de salir y convertirse en el Presidente de un país que mira por la reconciliación como seres humanos que somos. Deja un mundo aplastado por las desigualdades, de ser negro, de ser mujer, o de tener una determinada condición sexual. Pero Madiba siempre quedara en el recuerdo como el gran estandarte de la defensa de los derechos civiles, de las clases, de las razas, en definitiva, de eso que llamamos ser humano y cuya declaración aprobamos en el seno de las Naciones Unidas y que no siempre hacemos demasiado caso. 

Hoy Johanesburgo también se ha vestido de luto para el día de los funerales de Estado. Ha llovido toda la mañana y un fuerte viento ha teñido de gris su fiesta de despedida; no quería permanecer impasible, como tal día de final de primavera y ha sido su manera de protestar. Raúl Castro y Barack Obama han decidido asistir; lo poco que queda de los polos de aquella Guerra Fría que vio pasar 27 años entre rejas. Yo me quedo con su legado, con su memoria, con sus ansias de reconciliación y con su afán de igualdad; pero sobre todo con una frase suya poco conformista, y es que "disponemos de la mejor herramienta para cambiar el mundo, la educación. Usémosla". Gracias, Madiba.

martes, 12 de noviembre de 2013

FILIPINAS, DONDE LA TIERRA TIEMBLA Y EL VIENTO SOPLA.

Como un mero contador de kilómetros. Así computamos hoy los muertos. Retirando cadáveres completamente hacinados entre los escombros del huracán. Tras una tormenta que sopla hasta devastarlo todo. Y luego nada. Hambre y miseria. El Caos y la desesperanza han tomado Filipinas. Y contando muertos tras el maldito tifón tan sólo encontramos indiferencia. La de una sociedad occidental que tiene vacío el corazón de los sentimientos y de la empatía. 

Tenemos la suerte de haber nacido acá arriba. En la parte del globo terráqueo más apta  para la vida humana. Las condiciones del clima así lo permiten; los desastres naturales apenas existenten en la vieja Europa. Evolución o selección. Pero así es. Vivimos en la mejor zona climática de la Tierra. Con unos recursos naturales escasos, pero no importa. Tenemos a tres cuartas partes del planeta trabajando para nosotros. Entre la explotación de recursos y el cólera inherente a los desastres como el causado por Hayan. Somos unos auténticos privilegiados y no somos conscientes de ello. Y para ahondar más en la herida sacamos a un grupo de científicos, muy estudiosos ellos, que lo único que hacen es recordar que con el cambio climático mundial estas catástrofes naturales serán más que habituales en los próximos años; lo que aquí es alarma allí es pánico. Bien.

Pena es que esta sociedad no pueda mirar al futuro. Hoy todos los telediarios del mundo mundial se apiadarán de sus almas. Incluso las de los muertos. Pena es que no sirva para nada. Y saldremos porque somos muy solidarios enviando millones de toneladas de ayuda humanitaria. Y médicos sin fronteras y cruz roja hablarán mucho y dirán poco. La ayuda se apila en montones sin sentido y totalmente desorganizada. Ahora bien, es entonces cuando tenemos que recordar que son éstos. Que éstos son los muertos de Lampedusa de hace unas semanas. Y lo único que hacemos es tener la poca vergüenza de pedirles papeles. A estas personas. Sociedad enferma. A éstos que son explotados y aplastados por un sistema que les condena a quedarse allí hasta la eternidad, extrayendo recursos de un planeta que no da para más y de una globalización que los condena para siempre a cambio de nada; hasta que puedan entrar aquí arriba y perder los sentimientos. Hasta que se olviden de donde la tierra tiembla y el viento sopla. 

martes, 29 de octubre de 2013

EL VALLE DE LA PLANTA 14.


Que verde era mi valle.1941. Es un film de John Ford, que le quitó el Oscar a la mejor película a Ciudadano Kane. Cuenta la historia de la familia Morgan, ambientado en valle minero galés a principios del S. XX. No sé qué lo mejor que tiene, la fotografía quizá, la banda sonora; pero yo me quedaría con la historia. La historia de una familia de mineros; de hijos de mineros; de nietos de mineros. No han cambiado tanto las cosas. La agrupación, los movimientos obreros, el sindicalismo, salarios pauperrimos y la seguridad en la mina.

Ayer tras dieciocho años sin fallecimientos de mineros en España esto volvió a ocurrir. Fallecieron seis mineros. Fue un escape de gas metano. De esos que matan de verdad. No huelen. No se ven. No hay alarmas y vas cayendo poco a poco al vacío hasta que todo se acaba. En la oscuridad. Teniendo como único testigo a la montaña, a la inmensidad de la oscuridad más absoluta y a cuatro compañeros que se agarraron a la vida antes de que el metano arrancara sus porvenires mineros. Porque uno es minero para siempre.

En los últimos meses la minería estuvo muy presente en nuestras sopas a las horas de comer. Bien es cierto que poco o nada sabíamos de un colectivo que lo único que hacia era mandar proyectiles caseros a los helicópteros de la guardia civil. O eso nos contaban. Eran unos bárbaros que habían llegado hasta Madrid. Que consiguieron por unos meses elevar la dignidad de la lucha de la clase obrera a categoría de derecho absolutamente inalienable. Tenían un único fin: mantener una jubilación decente tras una vida en condiciones infrahumanas. Es la única vía que tiene el Estado para compensar a estas personas que trabajan en un agujero a 800 metros debajo de la tierra y que hipotecan sus pulmones y su salud para siempre. 

Que verde era mi valle. Año 2013. El valle de Pola de Gordon. Cuenca minera de la provincia de León que en los últimos meses no ha despertado el más mínimo intereses de nuestra clase política hasta hoy. En qué desde la planta 14 han tenido que sacar los cadáveres de seis mineros. Hoy dieciocho años después de que sonara esta canción por última vez en las entrañas de una montaña astur-leonesa hemos tenido que volver a entonarla. Las cosas no han cambiado tanto, suena la misma música en aquel viejo valle y seguimos teniendo los mismos espectadores. Ayer disolvían sindicatos mineros y bajaban salarios. Hoy se hacen fotos. Mañana cerrarán la mina.

Que estas líneas no sean más que eso; el más sentido de los homenajes a todas aquellas personas que han dejado sus vidas en las entrañas de las montañas para siempre. Como la canción de Víctor. Como la película de Ford. En el valle de la planta 14.

martes, 8 de octubre de 2013

LAMPEDUSA, HISTORIA DE UNA INFAMIA.

Lampedusa. Nombre de una isla sita en el corazón del Mediterráneo, a 113 kilómetros de Túnez y a 205 kms de Sicilia, que en los últimos días está presente en los telediarios y titulares de todo el mundo. Era un barco como otro cualquiera, un barco abarrotado de vida que intentaba llegar a una tierra para sembrar esperanza. El barco llevaba unas 500 personas, de esas que hemos catalogado como inmigrantes ilegales. Ha naufragado y en el mismo han fallecido 363 personas intentando llegar a Europa. Esperaban alcanzar con ello un mundo mejor. 


Italia, como España, se ha sentido muy cómoda durante los años anteriores de la crisis, recibían mano de obra barata, quasi esclava, y tenían la complicidad de toda la Unión Europea, creyendo que alguno de estos inmigrantes subsaharianos llegarían a sus países y se aprovecharían de la misma manera. Pero hoy ese argumento ya no se sostiene. Europa no desea seguir recibiendo esa inmigración, pero las mafias del norte de África no están dispuestos a dejar de enviar sus cayucos y hacerse de oro. Hoy han detenido al supuesto traficante de seres humanos -infame profesión- da igual que haya sido él o no, no importa, va pagar ello porque tenemos 363 muertos encima de la mesa. ¿Contra el resto de sus compañeros de profesión? Pues nada, claro está, para eso están las mafias, los amigos del difunto Gadafi y del Sultán Marroquí. 

Luego está la responsabilidad de la Unión Europea, de Italia y de España, que no es lo mismo, y quizá no sea la ocasión, pero es igual. Mirando para otro lado. Ayer, hoy y mañana es el día, el momento adecuado para que demos un golpe encima de la mesa y aceptemos nuestra responsabilidad histórica. ¿Qué hace Italia de brazos cruzados mientras sus colonias están desintegrándose? ¿Dónde está la responsabilidad italiana en el proceso de descolonización? ¿Algún país del cuerno de África ha sido capaz de no convertirse en un Estado Fallido? Etiopía, Somalia, Eritrea, Sudán, son los países que remiten inmigrantes, asilados y refugiados al sur de Europa, a Italia principalmente, y qué. Muchos de ellos, además, son refugiados, y escapan de sus países porque son perseguidos políticamente. Les cerramos las puertas. No  queremos saber nada y forzamos que entren como inmigrantes ilegales porque no queremos enfrentarnos a los regímenes autoritarios de turno. Seguramente estemos siendo pagados en especias en dinero B. Veáse el claro ejemplo de la venta de armas italiana a los paramilitares sudaneses. 

Normalmente no hago demasiado caso a las cosas que dice el Papa de la Iglesia Católica, aunque he de reconocer que Francisco está despertando en mi un cierto interés un tanto inusitado. Fue su primera visita. Habla de la Globalización de la indiferencia. "Vergoña". Me gusta. Es la desvalorización total y absoluta de la sociedad en que vivimos. Contamos personas, muertos, hambrientos, sedientos, como si fueran simples granos de arena en un desierto infinito de calamidades.

Por ende, tenemos la obligación de extender la responsabilidad a todo el sistema. Un sistema que obliga a emigrar a estos 363 negros muertos de sus familias, a desprenderse de sus vidas y caminar hacia un horizonte que no existe. Les vendemos armas para que se maten, les expoliamos sus recursos naturales, les colocamos a regímenes que les persiguen y cuando llegan en barcos-pateras no les dejamos entrar y les llamamos y tachamos de ilegales; y en Italia, gracias a Berlusconi, de delincuentes, castigados con penas de prisión de uno a cuatro años. Los muertos adquieren de facto la nacionalidad italiana. No sé para qué. Para ir al cielo de Italia, que diría el gran José Luis Cuerda; que no sé si será mejor que el cielo de España, o que el cielo de Eritrea. Para nosotros es el día a día. Día tras día de la infamia y de la vergoña, que sigamos manteniendo un sistema que expulsa a sus ciudadanos de sus tierras y les manda al norte donde son ilegales y delincuentes.

martes, 27 de agosto de 2013

OCTUBRE ROJO


Y pasa y termina otro verano en Talavera de la reina. Ya el tercero. Diferente; como todos. Y revuelto, como siempre. Estas semanas son apáticas hasta para explorar.

Con la vuelta al cole arranca el curso político. En España un otoño caliente, o eso dicen los que saben. Yo prefiero un octubre rojo. Los otoños calientes solo sirven para indignar mucho a la gente y luego nada. Ni tan si quiera para echar a un miserable presidente del gobierno. Y terminaremos el cole allá por el mes de junio, con elecciones a un Parlamento europeo que no decide nada en una Europa que manda todo; sumisa al control de la Troika.

Y en el resto del mundo mundial quizá no lleguemos a ese añorado mes de octubre. Siria, Iran, Rusia, EE.UU. y la NATO se empeñan en teñir de sangre Oriente Medio, junto con otras -una vez más- supuestas armas químicas. Eso si han tenido que pasar dos años de guerra , 200.000 muertos y un millón de refugiados para que??!! Para esto?: Según el brillante ministro de exteriores británico la intervención se centrará en la destrucción de las supuestas armas químicas; y una vez destruidas, eso si, pueden ustedes seguir matandose. Aquí paz y después gloria. #Noatodaslasguerrasdeestemundo.

Me voy unas semanas de viaje esperando llegar hasta Leningrado. Otro septiembre. Hasta octubre. Otro octubre rojo. Noventa y seis años después de la Revolución que cambio el S.XX. Esperando traer la mochila llena de ideas renovadas, incluso para impulsar mi actividad bloguera y seguir explorando y haciendo mi camino.

Gracias a los que en estas semanas me habéis seguido preguntando por Explorando. 
Lo dicho. Nos vemos y leemos en octubre -rojo-. Salud.

miércoles, 15 de mayo de 2013

15 M DOS AÑOS DESPUÉS: LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.

Las crisis agudizan el ingenio y son causas sociales fundamentales del inicio de las grandes revoluciones de la Historia. Hoy estamos ante lo que es , probablemente, la mayor crisis del capitalismo tras el crack del 29 y camino de superarlo.

Recuerdo perfectamente que los días anteriores y posteriores estaba en Italia, siguiendo el Giro, y cómo llegaban las noticias a través del wassap, twitter, o incluso la televisión, es lo que tiene el S. XXI. Las plazas de España se llenaron de personas durmiendo allí y que reclamaban que cambiara algo, que aquello que estaba aconteciendo en su país no estaba funcionando, que era injusto que unos pocos se enriquecieran a costa de la mayoría y que una generación de jóvenes tuviera que largarse con la maletas a cuestas, a lo Paco Martínez Soria, en busca de un mejor destino en la vieja Europa. Recuerdo perfectamente el llegar a Madrid camino de Sol.

Aquel movimiento era muy primitivo, el ocupar las Plazas era una simple reacción lógica a tal estado de indignación, el derecho legítimo que tiene cualquier ser humano a una pataleta y el fijar símbolos. Cualquier revolución que se precie ha de tener sus símbolos, y el del 15M había de ser Sol, la plaza de Sol en Madrid.

La clave para que hoy, dos años después sigamos recordando la fecha, son los primeros meses. El gran trabajo llevado a cabo en las Asambleas de ciudadanos, los barrios, la participación de los compañeros, el involucrarse, el ser partícipes de la toma de decisiones, el creernos que nuestra opinión cuenta, algo tan sencillo como dar el poder a la gente; vamos, una Democracia, pero de verdad.  El 15 M ha sido capaz de implantar un modelo de democracia participativa,  en el que seamos los interesados y afectados los que decidamos sobre lo que nos interesa, no un sistema cerrado dirigido por un partido que se turna en el poder con sus dos caras a cambio de nada y sin pensar en los ciudadanos, sometido vilmente al poder económico.

Y es de aquí de dónde surge el gran legado del 15 M, de ese movimiento tan heterogéneo, de esas asambleas en las plazas, que recogen las grandes demandas sociales, los infinitos atropellos del sistema cometidos en los últimos años y es capaz de canalizarlo en diferentes campos de actuación, y aunque algunos movimientos son anteriores, el aprovechamiento del 15 M por éstos es fundamental, la organización y el impulso de salir a la calle de todos los afectados del sistema es la gran herencia del 15 M, ese que dicen que ha perdido fuerza. Y quizá sí el 15 M, incluso ya no tenga por qué existir como movimiento, pero no importa, ya que el 15 M hizo la tarea más ardua, plantar el germen del cambio, de la revolución, dio origen a sus hijos, que hoy son inmensamente fuertes y es dónde están refugiados todos esos ciudadanos indignados del 15 de mayo de 2011. Stop desahucios, la PAH, la Marea Blanca, la Marea Verde, afectados por las preferentes, los Yayoflautas, Justicia para todos, los escraches o inmigrantes por la sanidad. 

Toda esa gente de las plazas de mayo hoy están juntando un millón y medio de firmas contra los desahucios para una iniciativa legislativa popular que ha sido reducida a la mínima en el Congreso; otro millón de firmas por la sanidad pública en Madrid, que está siendo externalizada o la creación de sistemas de arbitraje para la devolución de los 28.000 millones de euros que han sido estafados a miles de pequeños ahorradores en preferentes. Hoy todo ese movimiento se ha ido especializando para proteger al ciudadano, ya que el Estado no lo hace, si no que está arrodillado ante la Troika. Todos ellos, a su manera son 15 M. Independientemente de los millones de parados, que también, ¿todo esto no es suficiente para buscar una alternativa que funcione?

Y no, ni el 15 M ni ninguno de sus hijos han de convertirse en partidos políticos, eso sería su muerte, que obviamente es lo que quieren. No hay nazismo cuando pretendemos defender a las personas, cuando queremos que los inmigrantes y españoles tengan una sanidad pública, digna y calidad, sin tener que pagar 5 euros/día de hospitalización. No claudicaremos a desahucios que atropellen los derechos de los consumidores mientras son robadas sus casas. No cesaremos hasta que nos sean devueltos los millones de euros estafados en preferentes. Y no queremos una educación que nos condene para siempre a ser unos analfabetos seudofuncionales sin que seamos capaces de poder criticar cualquier alternativa a este sistema. No nos gusta, y por eso saldremos a la calle y nos uniremos a cualquier plataforma, movimiento o asociación que defienda esta idea. Hoy, 15 de mayo de 2013, feliz 15 M.

martes, 7 de mayo de 2013

ESE MADRID

Madrid, Madrid, Madrid; entona el estribillo de aquel viejo chotis que todos habremos escuchado en alguna ocasión. Pero Madrid ya no es aquella capital de la que habla la canción, ese Madrid que iba en blanco y negro hasta el Santiago Bernabéu, tomando esos barquillos que habías comprado en el Retiro, o buscando una de esas salas de cine de la Gran Vía, incluso aquella que se desmelenaba en la movida de los ochenta. Ese Madrid que genialmente retrata Garci -y no aburre- en Tío Vivo 1950. Hoy Madrid es la capital de la novena economía del mundo -aunque no lo parezca-, lo que significa mucho dinero. 

Desde los ocho años acostumbraba a pasar allí las Nocheviejas. Cuando eres pequeño los recuerdos que te quedan con el paso del tiempo suelen ser imborrables, y para mi francamente gratos. Así, lo primero que ahora me viene a la memoria de Madrid es atravesar el túnel de la A 6 y ver todo un inmenso paraje de luces, coches, naves industriales y centros comerciales por doquier, que idiotizan la mente de cualquier muchacho de provincias, que tiene sus primeros contactos con la cuna del Capitalismo en los primeros años 90.

Hoy España está destrozada por seis millones de parados, pero ves las cifras de Madrid y quizá no sean tan horrendas; por lo que no es sencillo aseverar que este modelo de crecimiento tan brutal no sea el más óptimo. La diferenciación entre señoritos y criados; entre la vieja tasca de barrio y los centros comerciales; los McDonals; los Starbucks o los teatros de siempre; los atascos, la hora punta del metro; o los escasísimos modelos de ocio alternativo, siempre sometidos a un consumo absolutamente desaforado. 

Sin embargo los números son los que son, y Madrid ha sido capaz de mantener las tasas de paro más bajas de todo el Estado - no deja de ser un gran centro económico mundial- y con EuroVegas o no, ha seguido creando puestos de trabajo. Qué puestos?, Cómo de remunerados? Qué condiciones laborales? Pues lo que hemos permitido, claro está, negociación colectiva y protección social a términos decimonónicos, salarios de obreros de hace treinta años en el 2013,... Por ello el sistema crea unos puestos de trabajo míseros y ruines, para que sigamos gastando lo poco que ganamos en alimentar el monstruo. Goya lo pintó hace casi 200 años en Saturno devorando a sus hijos.

Este modelo es el que tenemos y del cual sufrimos todas sus consecuencias y que hoy no podemos, no queremos y no nos atrevemos a cambiar. La manzana en forma de una inexistente libertad de pensamiento es muy poderosa, y cualquier alternativa es siempre sofocada por alguno de los alargados brazos del sistema: fuerzas de seguridad, medios de comunicación o partidos políticos. Sus engranajes son casi perfectos.

Pero hoy escribo estas líneas en uno de esos rincones mágicos que tiene esta ciudad, que sí que los tiene -pensando y divagando acerca de mi futuro-, el césped al lado del parque del Retiro, para rendirle homenaje a ese viejo Madrid del que hablaba el chotis, que se niega a ser devorado por su hijo. Y en eso estamos intentando, no morir cerrando hospitales, universidades públicas, colegios o correos. Ese Madrid cuna de revoluciones e infranqueable ante los franceses en mayo de 1808, el del No pasarán de la Guerra o la Residencia de Estudiantes. Por ese Madrid, por el viejo Madrid que no ha de morir nunca, no habremos de olvidar, como decía el Ché, que la única lucha que se pierde es la que se abandona.

lunes, 22 de abril de 2013

EL SURREALISMO DEL S.XXI

Tras la I Guerra Mundial, París, una ciudad que había sido abrasada por la guerra, una vez más renació de sus cenizas y volvió a alcanzar esa florecimiento cultural por el ha pasado en varias ocasiones a lo largo de su Historia; algo parecido a lo que ha acontecido en el Berlín de los últimos quince años. Las crisis normalmente vienen acompañadas de momentos de cambios, de un período en que es necesaria una reinvención. Eso es lo que trajeron Las Vanguardias, y concretamente el Surrealismo, ese movimiento que pretendía a través de cualquier arte plástica "explicar el funcionamiento real del pensamiento humano",  según lo que decía Bretón hacia 1924.

Pues han pasado 89 años desde el Manifiesto Surrealista, se ha adaptado y retorcido el término vanguardista hasta límites inimaginables, y es mucho más sencillo de comprender El Surrealismo, que las actitudes y comportamientos que derivan de aquel pensamiento humano.

Maratón de Boston el pasado 14 de abril de 2013. Un artefacto casero hace explosión causando tres muertos y decenas de heridos. Circunstancias extrañas rodean los hechos y toda la Nación Americana buscando a los culpables hasta en los jardines de sus casas, no pueden salir a la calles hasta que sin saber cómo ni dónde han conseguido darles caza. No es por menospreciar el modus operandi de las películas Hollyboodienses, pero hemos de saber montar ciertos tinglaos en su justa medida. Al día siguiente de la explosión, doce subsaharianos fallecieron en una patera intentando llegar a España esperando un futuro mejor. Evidentemente no sabían dónde venían, pero querían o les habían engañado a hacerlo, habían pagado a una mafia unos 4.000 euros y se quedaron por el camino. ¿Valen más los Bostenses maratonianos que los doce usuarios de la patera; alguien oyó hablar de esto último?. ¿Qué nos importan, los muertos, o dónde acaecen? No es demagogia, es la consecuencia del funcionamiento del pensamiento humano, es surrealismo puro, crudo, pero muy real.

En Mali, tras la intervención militar del pasado enero han muerto 8.000 malienses y en la frontera con Mauritania se ha constituido un campo de refugiados que acoge a unos 70.000 deportados de la guerra, dado que Francia y la Unión Europea tenían que defender su libertad en territorio subsahariano, como si esto fuera el Risk. Bretón, y otros surrealistas como Appollinaire o Dalí -en ciertas épocas- cuando creaban intentaban acercar sus obras al público llano, era el arte del socialismo, y como tal intentaban explicar su visión del pensamiento humano, de los sueños y de las emociones. En Mali no hay nada que explicar; y mucho menos que entender, por mucho que Hollande venga a darnos una lección magistral de qué es el neocolonialismo francés.

En España, país que vio a nacer a grandes surrealistas del S. XX, como Dalí, Buñuel o Miró, la señora que dirige el partido que sustenta al gobierno, ha comparado a los líderes de ciertos movimientos sociales con el populismo que apoyó al nazismo hace también noventa años. La Europa de entre guerras, como cualquier época de crisis, supuso un auge social e intelectual destacadísimo y hay que diferenciar al nazismo del surrealismo, aunque ambos términos finalicen en ismo. No es lo mismo quemar judíos que señalar con el dedo a personas partícipes de un sistema que ha generado miseria, desigualdad e injusticia allá por dónde ha pasado.

Pero sin lugar a dudas la gran obra maestra del surrealismo del S.XXI es la guerra de Siria. La sociedad fielmente reflejada en las Naciones Unidas permanece impasible en lo que los muertos se van acumulando en las cunetas de Damasco. Siria es un polvorín, no tiene grandes recursos naturales y, ¿para qué vamos a intentar detener el genocidio? Mucho que perder y poco que ganar. Difícil es ponerle números al conflicto, según las fuentes, pero debe andar rondando los 100.000 muertos y un millón de refugiados en los diferentes campos y fronteras sirias. Van pasando las fechas y se van añadiendo los ceros, como si no pasara nada, alargándose, como la persistencia de la memoria. 

Y hoy casi noventa años después de aquél Manifiesto Surrealista me veo absolutamente inane de encontrarle explicación a los acontecimientos que nos rodean, idiotizados por un sistema que medio nos satisface y no nos deja morir de hambre en el Norte y que silencia aquello que ocurre de Gibraltar para abajo. Qué razón tenía André Bretón, mucho más fácil aquel movimiento vanguardista, que explicar las reales consecuencias del pensamiento humano.